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Entrevista: Hilario Sáez

Entrevista a Hilario Sáez, miembro del Foro de Hombres por la igualdad y organizador de los Actos del Xº aniversario de la manifestación de hombres contra las violencias machistas que se han celebrado en Sevilla los días 20 a 22 de Octubre.

En Octubre de 2006 el Foro de hombres por la igualdad organizó la primera manifestación de hombres contra la violencia machista. Después de estos 10 años ¿En que ha cambiado la sociedad? ¿En vuestra opinión cuales son los avances mas importantes que se han producido para eliminar la violencia machista?¿Y las resistencias ?

En esto diez años han habido muchos avances pero el principal cambio al que estamos asistiendo en estos momentos es que se está desbordando el marco de la “violencia de género” en el que el foco se centraba exclusivamente en el problema de los asesinatos o el maltrato habitual en la pareja y la intervención se basa en la protección de las víctimas bajo la condición de denuncia previa. En el marco de las “violencias machistas” se amplia el foco a otras violencias como las sexuales o la trata de personas y se incluyen las violencias cotidianas como el acoso callejero o laboral. En este marco la intervención tiene que ir más allá de lo individual para abordar las causas estructurales y los comportamientos colectivos sobre los que esta violencia se basa. Solo así se podrá hacer la prevención necesaria para acabar con un problema tan profundamente arraigado en nuestra sociedad.

En este nuevo marco de las violencias machistas los hombres tenemos un papel decisivo. Acabar con el machismo es responsabilidad, sobre todo, de quienes más lo reproducimos. Sigue habiendo muchas resistencias por parte de sectores reaccionarios que tienen miedo a la igualdad porque piensan que si las mujeres son iguales que nosotros nos va a tratar tan mal como nosotros las hemos tratado a ellas. Además, como estamos viendo en el paradigmático caso de Donald Trump, el neomachismo está siendo utilizado políticamente para popularizar un mensaje reaccionario contra la Igualdad (de género y en general) entre unos sectores sociales a los que el neoconservadurismo y el neoliberalismo no llega con tanta facilidad.

Pero cada vez hay más hombres que comprendemos que la Igualdad es de justicia y también nosotros tenemos algo que ganar apostando por ella. Desde posiciones ideológicas progresistas y desde la subalternidad por la condición social, sexual o colonial, cada vez más hombres se siente interpelados por las reinvindicaciones feministas, aunque todavía no haya cuajado como identidad política.

 

Recogíais entonces una idea expresada por Samarago, sobre la necesidad de que los hombres se manifiesten en la calle contra el maltrato y la violencia machista. ¿Como valoráis esa participación hoy en día? ¿Se ha conseguido que cada vez más hombres asuman el problema de la violencia machista como propio?

En estos diez años se ha conseguido que la participación de los hombres en la movilización social contra las violencias machistas deje de ser anecdótica y empiece a ser significativa. Una minoría de hombres hemos roto un silencio que nos hacía cómplices y nos hemos sumado a estas movilizaciones. La presencia de hombres es ya más que notable no solo en las grandes citas como las manifestaciones del pasado 7N o las del 25N, sino en las habituales concentraciones de protesta cuando desgraciadamente asesina a otra mujer. Además cada vez es más frecuente la presencia de hombres en los espacios feministas donde la agenda va más allá de los feminicidios.

No obstante, la mayoría de hombres sigue sin sentirse implicados personalmente. El mensaje que tenemos que mandar a estos hombres se puede ilustrar con un frase de Saramago en su Ensayo sobre la ceguera: “Si puedes mirar, ve. Si puedes ver, repara”. Quienes a estas alturas no ven el problema de la violencia machista lo hacen ya no por ignorancia, sino porque miran para otro lado (a las supuestas denuncias falsas o los supuestos hombres maltratados). Pero aunque la gran mayoría no caemos en este negacionismo, somos pocos todavía los que reparamos en la importancia de un fenómeno que implica que casi cuatrocientas mil mujeres tengan que estar protegidas por la policía. Tampoco somos conscientes de que esta violencia se ejerce para mantener una desigualdad y unos privilegios de la que todos los hombres nos beneficiamos, aunque solo sea para hacernos los buenos por no ser tan malos como los maltratadores.

Cual ha sido en vuestra opinión la evolución de los grupos de hombres por la igualdad en estado Español? ¿En que momento se encuentran?

En estos diez años se ha consolidado un referente de “hombres por la Igualdad” que ha contribuido a crear un modelo de masculinidad alternativo y cuestionar que solo haya una forma “verdadera” de serlo. Los grupos y colectivos de hombres por la Igualdad han dejado ser algo anecdótico. Se pasó de una situación en la que el debate era sobre un concepto más bien académico como la “masculinidad” y se desarrollaba en grupos donde el objetivo era una reflexión personal sobre la propia condición de género, a un etapa en la que hemos conseguido crear un movimiento social (o “meneillo”, como dicen algunos) que debate sobre los hombres por la igualdad como sujetos políticos. Creo que ahora toca pasar a la etapa donde esta cuestión (de cual sea el papel de los hombres que estamos por la Igualdad) se plantee desde dentro de los feminismos. Hemos pasado de ser hombres igualitarios, a ser hombres por la Igualdad y ahora nos toca devenir hombres feministas… para poder llegar a plantearnos ser simplemente feministas.

Esta sensación de cambio de etapa hace más necesaria encontrar nuevas vías de crecimiento y conexión. Aunque en los actos hemos visto caras nuevas, algunas muy jóvenes, el protagonismo y la organización la seguimos llevando un grupo de ya viejas glorias que necesitamos un plan renove. El reto no es llevar el discurso de los hombres por la Igualdad a donde están participando los hombres que se están incorporando ahora a este proceso.

 

En la agenda común de los grupos de hombres por la igualdad se reconocía esa fecha, 21 de octubre, como un día común para convocar movilizaciones de hombres contra la violencia machista. ¿Qué movilizaciones se convocan y cual es su alcance?¿Es necesario tener una fecha propia además de las que ya plantea el movimiento feminista?

Además de las habituales concentraciones y Ruedas de hombres por la Igualdad que convocamos las distintas organizaciones y colectivos, este año se han organizado unos Actos de celebración del Xº Aniversario de la manifestación de hombres por la igualdad en Sevilla. Estos actos han consistido en unas Jornadas sobre Hombres y Violencias Machistas celebradas en la Universidad de Sevilla donde hemos hablado de los diferentes programas y experiencias de intervención específica con población masculina. Además hemos hecho una nueva convocatoria de una manifestación de hombres contra las violencia machista y hemos aprovechado para hacer el homenaje a José Saramago como inspirador de esta iniciativa, que teníamos previsto antes de que enfermara. Para terminar tuvimos un Encuentro Feminista de mujeres y hombres para reflexionar sobre cómo incorporar a los hombres a los espacios feministas.

La convocatoria de estas movilizaciones de hombres contra las violencias machistas no pretende crear una fecha alternativa ni rivalizar por ningún protagonismo que solo debe ser de unos feminismos liderados por mujeres. No es casualidad que la fecha del 21 de octubre fuera elegida con suficiente antelación y distancia del 25N (y no el 16D como hacía la campaña del Lazo Blanco) como cita para invitar a los hombres a sumarse a las movilizaciones del día Internacional para la erradicación de la violencia hacia las mujeres. En este sentido todas las acciones realizadas por el Foro de hombres por la Igualdad terminan con la intervención de alguna mujer feminista convocando al 25N. En esta última ocasión lo hicieran la portavoz de la Plataforma 7N en Sevilla, Teresa García, y la presidenta de la Fundación Saramago, la periodista Pilar del Río.

Respecto a la cuestión de la fecha elegida, hay que señalar que en todas las convocatorias han habido voces críticas desde sectores de los feminismos. Al igual que en esta ocasión, son muy minoritarias. No por ello algunos de sus argumentos tienen menos validez. Sinceramente no comparto la crítica del protagonismo, como si organizar un acto cada año y una manifestación cada diez, fuera a eclipsar la celebración de miles de actos, protesta y manifestaciones que llevan las mujeres en los casi tres siglos de feminismo. A veces tengo la impresión de que lo que se pretende es negar el reconocimiento de que existe una voz de hombres comprometidos que tenemos presencia y trayectoria en los feminismos y hacemos aportaciones significativas. Pero estoy de acuerdo en que no es necesario insistir en convocar manifestaciones y por mi parte me despido al menos hasta dentro de diez años.

Desde que en 2001 se pusiera en marcha el Programa Hombres por la Igualdad en el Ayuntamiento de Jerez han sido varias las iniciativas institucionales dirigidas a hombres que han visto la luz . ¿Pensáis que son suficientes? ¿Cuál debe ser el papel de las instituciones en implicar a los hombres en la consecución de la igualdad de mujeres y hombres?

La incorporación de hombres y niños a la lucha para la erradicación de la violencias hacia las mujeres esta incorporada a la agenda internacional desde la conferencia de Beijing en 1994. Desde entonces ha habido una cascada de legislación y directrices en todos los niveles de organismos internacionales exhortando a los poderes públicos a que desarrollaran políticas de género específicas para hombres. Como con tantas otras medidas para promover la Igualdad, las destinadas a facilitar la incorporación de los hombres se han incumplido sistemáticamente.

Uno de los éxitos del meneillo de hombres por la Igualdad, ha sido lograr que algunas pocas administraciones en el Estado español apostara por este tipo de políticas. El programa de Jerez fue el primero, pero los que se desarrollaron después en Sevilla, Euskadi, Barcelona y el propio Ministerio de Igualdad, también fueron iniciativas inspiradas por hombres ligados a este movimiento dentro y fuera de las administraciones. Su desarrollo ha sido, en general, insuficiente pero aún así creo que han demostrado unos buenos resultados y algún impacto, cosa que no siempre se puede decir de otras políticas de igualdad.

Las jornadas sobre “Hombres y Violencias Machistas” celebradas en la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla los días 20 y 21 de octubre han dibujado un panorama preocupante sobre la perspectiva de los programas de intervención con hombres. Solo los programas de Euskadi y Barcelona mantienen alguna entidad. Mi impresión es que Gizonduz (sin duda el programa más relevante) ha sufrido unos recortes que hacen difícil aprovechar el potencial de intervención que ha generado. Si se reduce a un programa de formación, perderá mucho de su valor.

El programa del ayuntamiento de Barcelona parece estar siendo avalado por la nueva Regidora de la Concejalía de Feminismes. Pero tengo la impresión de que no ocupa el papel transversal que en mi opinión sería necesaria. El resto de programas ya no existen y la lluvia fina que suponían las intervenciones puntuales a través de talleres, charlas, etc, financiadas por las administraciones locales y otras instituciones públicas, además de que nunca calaron mucho en un suelo bastante árido para estos temas, ahora sufren la sequía provocada por los recortes que han convertido el panorama en un verdadero desierto.

Aunque las Instituciones y sus políticas no son suficientes, la experiencia nos dice que sin ellas los cambios sociales no son posibles. Por ello, para mí es urgente que desde los feminismos y los hombres por la igualdad nos planteemos un propuesta de políticas de Igualdad de género para hombres ambiciosa y coherente.

 

Este año el día 21 se realizó una manifestación conmemorativa ¿Cuál fue el lema de la manifestación y sus objetivos?

Desde el primer Encuentro Estatal de Grupos de Hombres celebrado en Jerez en 2001, los grupos y colectivos habíamos utilizado el eslogan de “El Silencio Nos Hace Cómplices” que fue también el que empleamos en la manifestación del 2006. En estos años se ha popularizado también el del “Machismo Mata”.

El lema que hemos elegido para esta manifestación del décimo aniversario ha sido el #machismoESviolencia. Creemos que es el momento de plantear este objetivo de denunciar el machismo como violencia en el que todos los hombres nos deberíamos sentir implicados. Somos conscientes que muchos hombres (incluso de los que estamos por la Igualdad) no consideran que todo el machismo sea violencia. Nos gustaría que en vez de responder a la defensiva, nos empezáramos a preguntar en qué medida nuestros machismos cotidianos lo son.

La manifestación ha sido un éxito de convocatoria. En los términos relativos que permite la comparación con otras similares en Sevilla, la de los hombres contra las violencias machistas ha sido una de las grandes manifestaciones feministas de la ciudad, comparable a la del 25N o otras convocadas para reivindicar derechos fundamentales como el del aborto. Este éxito es más significativo porque se ha conseguido sin apenas apoyo mediático de figuras conocidas, como pasó en 2006 gracias a José Saramago, Pilar del Río o Pedro Zerolo. La masiva respuesta a la convocatoria de 2016 ha sido resultado de su reconocido carácter feminista, avalado por la Plataforma 7N, y a la respuesta de los movimientos sociales, la sociedad civil y la ciudadanía sevillana que han asumido el discurso de los hombres por la igualdad contra las violencias machistas.

 

Junto a la manifestación también se convocó un espacio de encuentro el día 22 de grupos de hombres por la igualdad con el titulo de “El papel de los hombres por la igualdad en los feminismos? ¿Qué objetivos os marccabais en ese encuentro y que temas queréis abordar? En Sevilla el Foro de hombres por la igualdad participa junto con grupos feministas de mujeres en el Agora feminista ¿Cómo valoráis ese espacio común? ¿Qué retos plantea a los grupos de hombres?

La incorporación de hombres a los espacios feministas es compleja y conflictiva. El género está inscrito en los cuerpos y las mentes de las personas. No solo en las ideas. No se trata solo de aprender las ideas feministas. La mera circulación de cuerpos masculinos por los espacios feministas supone la reproducción tácita de unas relaciones de género desiguales y opresivas. Y es muy raro que los hombres estemos dispuestos a escuchar antes de hablar. Sin embargo, las masculinidades (incluyendo las hegemónicas, tradicionales o nuevas) no son exclusivas de los hombres. Y nadie está condenado a reproducir el modelo de masculinidad hegemónico por ser hombre porque puede optar por contribuir con su experiencia personal a su deconstrucción. En ambos sentidos, la incorporación de hombres puede significar un incremento del potencial transformador de los femeninos.

El Encuentro Feminista entre mujeres y hombres que tuvimos en La SinMiendo el pasado 22 de octubre para cerrar los actos, pretendía ser una experiencia de cómo incorporar a los hombres a los espacios feministas. Las 35 personas que nos encontramos (25 hombres y 10 mujeres), acompañados por Antonio Moreno y Lita Gómez que dinamizaron con maestría el proceso) exploramos nuestros deseos y miedos para terminar dándonos cuenta de que el primer paso empieza por reconocer los propios recelos. Para mi fue el colofón a una actos que marcaran la pequeña historia de este meneillo.

 


     

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